Coordinación de Difusión Cultural -UNAM- :: 631 Continúa temporada En la soledad de los campos de algodón
631 Continúa temporada En la soledad de los campos de algodón
29 de noviembre de 2006
BOLETÍN DE MEDIOS CDC SC  631
SECRETARÍA DE COMUNICACIÓN


Continúa temporada En la soledad de los campos de algodón,
 en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz


 

*Obra de Bernard-Marie Koltès, bajo la dirección de Ricardo Díaz
**Hasta el 10 de diciembre y en el 2007, reinicia temporada el 26 de enero


 

De la amplia gama de oferta teatral con la que cuenta la Dirección de Teatro de la UNAM, se eligió para cerrar el 2006, En la soledad de los campos de algodón, una obra contemporánea del dramaturgo francés Bernard-Marie Koltès creador de una nueva estructura dramática que utiliza un lenguaje complejo y audaz. La puesta en escena se presentará hasta el 10 de diciembre y, en 2007, reiniciará temporada a partir del 26 de enero.

En la soledad de los campos de algodón se presenta en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, espacio propicio para la experimentación en donde siete actores simultáneamente dan vida a los dos personajes de la obra: el dealer (traficante) y el cliente.

Para Bernard-Marie Koltès, quien nació en 1948 y murió en1989, la obra es la historia de dos personajes, “una conversación, un diálogo a la manera del siglo XVIII, donde hay un blues-man imperturbablemente amable, dulce, uno de esos tipos que nunca se ponen nerviosos, que nunca piden nada, que se encuentra con el otro, un agresivo, un punk del East Side, imprevisible, un tipo que aterroriza. Ambos se encuentran, cada uno espera en vano algo del otro”.

En esta obra escrita en 1987 el dramaturgo, escritor y director teatral francés describe la relación comercial entre dos personajes, que sitúa bajo una penumbra de clandestinidad. Frases que revelan una mirada descarnada sobre la condición humana de la que ha desaparecido el vaho de lo afectivo, el tinte idealista del sentimiento. El dramaturgo utiliza el término deal (transacción) y lo describe como una transacción comercial realizada con base en valores prohibidos, un trato entre proveedores y clientes, que se cierra en lugares indefinidos, mediante un código de signos convenidos o un diálogo de doble sentido, con el fin de evitar la traición o la estafa.

Así el director Ricardo Díaz dispone la propuesta en un Foro Sor Juana Inés de la Cruz en penumbras, con puertas que constantemente se abren para dejar salir a los actores y llevar la escenografía y la escena más allá del espacio permitido.

Los siete actores, que por igual representan a los dos personajes principales, deal y el cliente, son personajes melancólicos que deambulan por todo el foro cambiándose constantemente de vestuario y accesorios como si ninguno satisficiera sus deseos. Los personajes hablan de un objeto deseado mientras parecen encarnar una disputa igual por una botella con agua, que por un bolso, un peine o una caricia.

Las frases de los actores que se escucha por todos lados del escenario, sin ningún punto fijo, están llenas de simbolismos: No vine por ternura. Necesito mi integridad. No entiendo de donde saco mi placer. El placer de rechazarlo todo. El comerciante no soporta el rechazo. Entre dos hombres que se encuentran hay que ser el primero que pegue.

Y es que en la obra de Koltès el diálogo de la transacción soporta el peso de la acción dramática misma. Rompe en monólogos compartidos sobre la soledad, el deseo, el miedo, la atracción que ejercen el amor y el odio. En la obra, la palabra es el instrumento del teatro, casi el único medio de que dispone y del que se sirve hasta las últimas consecuencias.

Sin duda el público apreciará una obra que rechaza las convenciones teatrales, reinventando un paisaje a la intemperie, reclamando el valor primordial de la palabra llena de complejidad y sutileza que se convierte en vehículo privilegiado de la acción.

Una propuesta en la que Bernard-Marie Koltès evoca espacios residuales, abandonados, donde los seres humanos que encarnan sus personajes han de librar una batalla en la que media con frecuencia la propia supervivencia.

Espacios que se convierten en metáforas de la vida, o de un aspecto de la vida que cobra en ese contexto toda su elocuencia. Un espacio donde sus moradores coinciden movidos por razones oscuras  que se convierten siempre en espacios límite, en frontera entre la vida civilizada y el mundo salvaje. Espacio neutro donde desaparece la jurisdicción de los preceptos morales y las normas. Campo que ofrece silencioso amparo a hombres heridos por la urgencia o la desdicha y les permite resolver necesidades que no encuentran cauce.

En la soledad de los campos de algodón, presenta una estética muy llamativa ya que los actores, a los que se les exige una gran concentración y fortaleza física, constantemente deambulan por el escenario, creando una especie de cuadros, de hombres y mujeres en diferentes situaciones. Los actores de esta propuesta sui generis son: Francisco Arrieta, Selene Caraveo, Carlos Cruz, Laura Burlan, Claudia Landavaso, Edson Martínez y Jacqueline Serafin.

En la soledad de los campos de algodón  se presenta en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, viernes, a las 20:00 horas; sábados, a las 19:00 horas y domingos, a las 18:00 horas. Hasta el 10 de diciembre y, en el 2007, reiniciará temporada a partir del 26 de enero. Costo del boleto: $ 100.00, con descuento del 50% a estudiantes y trabajadores de la UNAM, con credencial vigente.